Seguidores

lunes, 16 de enero de 2012

La previsión del tiempo era de mala mar a partir de las cuatro de la tarde, así que por la mañana decidimos salir desde el puerto de Luarca sobre todo para mover el barco un poco ya que por una causa u otra llevaba unos días quieto.

Soltamos un aparejo para el currican bordeando  la zona de pesca y enseguida nos dimos cuenta que no podríamos pescar en esta zona ya que un palangre pirata para la lubina, estaba en todos los lugares estratégicos. Lo peor de todo no es que este palangre no tenía que estar en el mar, pues los domingos debería estar fuera, lo malo que que no se levanta los 365 días de año, bordeando la costa desde Cabo Busto a la playa de Canero y desde esta a las Agudas. Me imagino que para el oeste de Luarca también estará, pues así es habitualmente.

Al ser un palangre que los profesionales quieren mantener oculto, no está señalizado en absoluto, solo se aprecian las bollas del tamaño de un puño, colores obscuros o un botellín de plástico de los pequeños haciendo de bolla, con lo cual el enredo estaba asegurado si persistíamos en seguir. Un viento fuerte del oeste levantaba el mar por momentos, intentamos probar a jigging pero el viento nos movía a mas de 5 nudos, así que visto el panorama decidimos dejarlo para otro día.

La sorpresa y el disgusto llegó cuando en el puerto me percaté que los amigos de lo ajeno me birlaron una defensa grande que por cierto me habían prestado, valor 300 euros. En el puerto de Luarca no la podrán utilizar porque es única y la conocería, así que está claro que la idea es utilizarla a unas cuantas millas de la costa.