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miércoles, 16 de julio de 2014

El pasado domingo decidimos hacer una salida de pesca, hacia viento del noroeste por lo que ir a mares alejados de la costa no nos pareció oportuno y si mejor tantear por sitios mas abrigados.

Me acompañaban los grumetes Segis y Marco y como primera intención decidimos intentar localizar a las lubis o tal vez a algún denton despistado, pero no hubo manera, fuimos recorriendo uno a uno los sitios donde habitualmente tienen sus comederos y nada de nada salvo un par de picadas fallidas.

Me llamó la atención la cantidad tremenda de patexias que había por todas partes lo que me da que pensar que pudiera ser que ante tanta comida no sintieran interés por nuestros señuelos. Estoy convencido que sino estaban, pronto llegarán tras las patexias pues se que son un manjar para ellas.

Bueno, pues visto el panorama decidimos cambiar el tercio, así que buscamos un sitio para fondear y poder llevar la cena a casa. La verdad es que pasamos un rato entretenidos a la vez que el oleaje constante provocado por el insistente noroeste nos machacaba los huesos.