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lunes, 28 de mayo de 2012


El mar en Luarca estaba bastante bien para pescar en cuanto oleaje. Sin embargo las previsiones meteorológicas indicaban vientos fuertes del oeste, y como lo primero es la seguridad, no nos atrevimos a ir a los caladeros del este, ya que si de verdad arreciaba el viento tal como decían podíamos tener problemas para el regreso al tener que volver proa al viento.

Así que pescamos por las proximidades del puerto, solo un viento un poco molesto nos impedía pescar con normalidad al devalo. Pero de lo que buscábamos -nada de nada- así que decidimos calar en busca de algo mas menudo, unos sargos y cantidad de julias que parecían estar en todas partes que se llevó Tito para la cena de él y de sus hijas.

El viento prometido no llegó y nos quedamos con dos palmos de narices por no ir a los caladeros del este. Así que para aprovechar el día decidimos regresar a puerto y pegarle un fregado al barco que lo necesitaba bastante, con un marinero tan competente como Tito en un abrir y cerrar de ojos lo dejamos así de guapo.


Como había tiempo de sobra me dio por mirar en unas cajas que tenia olvidadas por casa y encontré esta foto de mis años mozos. Me hace gracia porque parece sacada de la serie televisiva "Cuentame" Yo tan delgado que no casi me conozco (tengo un plan secreto para llegar de nuevo a esos kilos) y los dos niños que aparecen, mis hijos, que ahora son "paisanos" de casi cuarenta. La lubina pesó 6,5 kilos y fue pescada con bolla y de cebo pulpo, el lugar la zona de Frejulfe, en día anterior había pescado otra igual y en esa zona realicé las mejores y mas divertidas pesca de mi vida ya que lo pescaba todo a boya y desde el pedrero, eso si que es una pasada. Insistiendo un poco por la zona hoy día aún se pueden coger buenos ejemplares con dicha técnica y sobre todo ahora que todo el mundo emplea señuelos artificiales y al natural están menos pinchadas.


Y para completar la historia en las mismas cajas encontré los carretes que empleaba en aquellos tiempos de los cuales dejo fotos y el propósito de restaurarlos. Tres son para la pesca en el río, marca Mitchell, unos carretes totalmente válidos para los tiempos actuales, sobre todo el pequeño, una verdadera maravilla.
Los otros dos son de la marca Sagarra y solo necesitan un poco de engrase y limpieza del salitre para poder sacar un buen pez.







¡Que tiempos aquellos que no volverán! Pero que permanecen intactos en mi memoria y de los que me deleito con su recuerdo.