Para el sábado pasado las previsiones del tiempo eran buenas, el viento desaparecía y el mar se calmaba totalmente, si a eso añadimos un dia de sol espléndido y una temperatura veraniega encontraremos el dia ideal para ir de pesca. Carlos, armador del Polin, un barco de una eslora de unos 9 m y muy buena manga, me invita a acompañarles al bonito, así que el viernes nos juntamos para planificar la jornada y quedamos para las cinco de la mañana, hora mas que suficiente para poder soltar las caceas con los primeros rayos de sol en el lugar de pesca. El equipo lo formábamos, Carlos, Ramón, Miguel, Chisqui y un servidor (Ulises) todos con gran ánimo y voluntad para disfrutar de la jornada con pesca o sin ella. A la hora prevista y una vez conseguido el pan que era lo que nos faltaba de la intendencia, salimos del puerto de Luarca con rumbo al pesquero. La noche estaba cerrada y obscura, no se vislumbra ninguna luz por los alrededores y el radar no marca ningún b...